La zona que se analiza tiene en su interior una parte de los barrios tradicionales de San Francisco, La Ermita, Santa Lucía y Santa Ana, así como componentes arquitectónicos del sistema defensivo de la ciudad durante la época colonial. Estos elementos concentran una gran carga patrimonial, histórica y cultural, clave en el reconocimiento actual de la ciudad como Patrimonio Mundial.

Por ello se plantea un trabajo de continuidad respecto al valor histórico y patrimonial de conjunto. Se requiere conocer la percepción de la ciudadanía sobre el estado actual del área declarada, así como sus valores identitario hacia el complejo histórico patrimonial, con el objetivo de mejorar la gestión patrimonial, natural y urbana.